Crisis de gota: síntomas, causas y tratamientos
Guía médica completa sobre la crisis de gota: reconocer los síntomas, entender las causas y aplicar los tratamientos de urgencia más eficaces.
La crisis de gota es uno de los dolores articulares más intensos que existen. La gota es una enfermedad frecuente y tratable: se debe al depósito de cristales de ácido úrico (urato monosódico) en las articulaciones, como recuerda la revisión de Dalbeth et al. (The Lancet, 2021). Una crisis debe tratarse pronto para aliviar el dolor y, después, la enfermedad debe seguirse para evitar recaídas.
Esta guía describe los signos de una crisis, lo que la desencadena, los tratamientos habituales y las situaciones en las que hay que consultar sin esperar. No sustituye la opinión de un médico.
Reconocer los síntomas de una crisis de gota
Dolor articular intenso y repentino
El signo principal es un dolor articular muy fuerte, a menudo descrito como «insoportable». Tiene varias características:
- Inicio brusco: el dolor suele empezar de noche o de madrugada
- Intensidad máxima: se alcanza en pocas horas y muchas personas lo describen como uno de los peores dolores que han sentido
- Hipersensibilidad: no se tolera ni el roce de una sábana
- Localización: la primera crisis afecta con mayor frecuencia a la base del dedo gordo del pie, pero también pueden verse afectados el pie, el tobillo, la rodilla, la muñeca o los dedos
Signos inflamatorios locales
La articulación afectada presenta los signos clásicos de la inflamación aguda:
- Hinchazón importante y rápida
- Enrojecimiento de la piel, a veces brillante
- Calor local marcado
- Dificultad o imposibilidad para mover la articulación o apoyar el pie
Manifestaciones sistémicas
Una crisis puede acompañarse de síntomas generales:
- Febrícula
- Malestar general
- Escalofríos
- Cansancio importante
Si tienes fiebre clara o escalofríos, consulta rápido: una infección de la articulación (artritis séptica) puede parecerse a una crisis de gota.
Causas y factores desencadenantes
Hiperuricemia: la causa fundamental
Según la revisión de Dalbeth et al. (The Lancet, 2021), tener el ácido úrico alto en sangre (hiperuricemia) es el principal factor de riesgo de gota. Con el tiempo, el exceso de ácido úrico forma cristales en las articulaciones. No todas las personas con el ácido úrico alto tienen crisis, pero no hay gota sin cristales. El exceso puede deberse a:
- Una eliminación insuficiente por los riñones: la causa más frecuente (enfermedad renal, algunos medicamentos, predisposición)
- Una producción excesiva: menos frecuente (algunas enfermedades de la sangre, quimioterapia, alteraciones enzimáticas)
- La alimentación y las bebidas: alimentos ricos en purinas, alcohol, bebidas azucaradas
Factores desencadenantes inmediatos
Varios elementos pueden precipitar una crisis en una persona que ya tiene el ácido úrico alto:
Factores alimentarios
- Comida rica en purinas (vísceras, marisco, caza)
- Consumo de alcohol de cualquier tipo (vino, cerveza o licores)
- Ayuno prolongado o dieta muy restrictiva
- Deshidratación
Factores medicamentosos
- Diuréticos (sobre todo tiazídicos)
- Aspirina a dosis bajas (nunca la dejes por tu cuenta si te la han recetado: el ACR recomienda mantenerla)
- Ciclosporina
- Inicio o cambio brusco de un tratamiento que baja el ácido úrico (de ahí el interés de un tratamiento preventivo los primeros meses, que debes ver con tu médico)
Estrés fisiológico
- Cirugía
- Traumatismo local
- Infección aguda
- Hospitalización
Tratamientos de urgencia de primera elección
Medidas no farmacológicas inmediatas
Reposo y elevación
Dejar la articulación en reposo y elevar la extremidad afectada (pie sobre un cojín) ayuda a limitar la hinchazón y alivia.
Hielo
Aplicar hielo envuelto en un paño, en sesiones cortas, alivia el dolor. Las recomendaciones del American College of Rheumatology (2020) recomiendan, de forma condicional, el hielo como complemento del tratamiento farmacológico.
Importante: evita el calor durante la crisis; puede aumentar el enrojecimiento y la hinchazón. Más detalles en frío o calor en una crisis de gota.
Tratamientos farmacológicos de primera línea
⚕️ AVISO MÉDICO IMPORTANTE
Este artículo no da ninguna dosis a propósito. La elección del medicamento y de la dosis depende de tu función renal, de tus otras enfermedades y de tus tratamientos.
Consulta siempre a un médico antes de tomar estos medicamentos. Solo un profesional sanitario puede recetarlos y ajustarlos.
Las recomendaciones del ACR (2020) y las de la EULAR (2016) sitúan tres familias de medicamentos en primera línea para la crisis: la colchicina, los antiinflamatorios no esteroideos (AINE) y los corticoides (por vía oral o en inyección en la articulación). Cuanto antes se tome el tratamiento, mejor: el ACR apoya tener una receta en casa para actuar desde los primeros síntomas.
Antiinflamatorios no esteroideos (AINE)
Alivian el dolor y la inflamación. No son para todo el mundo: en general se evitan si hay insuficiencia renal, úlcera de estómago o enfermedad cardíaca grave.
Colchicina
Medicamento específico de la crisis de gota, más eficaz cuanto antes se toma. El ACR recomienda firmemente la dosis baja frente a la dosis alta. En el ensayo de Terkeltaub et al. (2010), la dosis baja aliviaba igual que la alta, con muchas menos diarreas.
Efectos secundarios: sobre todo digestivos (diarrea). La colchicina interactúa con muchos medicamentos: tómala solo con receta.
Corticosteroides
Una de las tres opciones de primera línea, útil sobre todo cuando los AINE o la colchicina no son adecuados:
- Por vía oral, durante poco tiempo
- En inyección en la articulación, cuando hay una sola articulación accesible afectada
Para profundizar en las opciones terapéuticas, consulta nuestra guía completa de tratamientos contra la gota.
¿Cuándo acudir a urgencias?
Señales de alarma que requieren atención inmediata
Algunas situaciones obligan a consultar rápido:
- Fiebre o escalofríos, que pueden indicar una infección de la articulación
- Varias articulaciones afectadas desde el principio
- Signos en la piel: enrojecimiento que se extiende, herida cerca de la articulación
- Situación de riesgo: inmunodepresión, diabetes mal controlada
- Ninguna mejoría tras unos días de tratamiento
- Primera crisis, para confirmar el diagnóstico
Diagnóstico diferencial urgente
El principal diagnóstico que hay que descartar es la artritis séptica (infección de la articulación), sobre todo:
- En personas con diabetes
- En personas inmunodeprimidas
- Si hay una herida o una infección de la piel cerca
En ese caso puede ser necesaria una punción de la articulación con análisis del líquido.
Para conocer los gestos esenciales, consulta nuestro artículo sobre qué hacer de urgencia durante una crisis de gota.
Prevención de las recidivas
Modificaciones del estilo de vida
Medidas dietéticas
El ACR (2020) recomienda, de forma condicional, limitar el alcohol, las purinas y el jarabe de maíz rico en fructosa, y perder peso si hay sobrepeso.
- Reducir los alimentos ricos en purinas
- Limitar el alcohol y las bebidas azucaradas
- Hidratarte bien (el agua sigue siendo la mejor bebida)
- Acercarte a un peso saludable
Actividad física
- Ejercicio regular y moderado
- Evitar los traumatismos articulares repetidos
Tratamiento hipouricemiante
Si hay crisis repetidas, tofos o daño articular, el ACR (2020) recomienda un tratamiento de fondo:
- Alopurinol: el tratamiento de primera elección, empezando con dosis bajas
- Febuxostat u otras opciones: si hay intolerancia o eficacia insuficiente
- Objetivo: un ácido úrico en sangre inferior a 6 mg/dL, que se controla con análisis
Evolución y pronóstico
Historia natural de la crisis
Pocos estudios han seguido crisis sin tratar. En el de Bellamy et al. (1987), con 11 personas con una crisis del dedo gordo y sin antiinflamatorios, el dolor empezaba a bajar hacia el 5.º día, pero solo tres ya no tenían dolor al cabo de una semana. Los autores concluyen que una crisis rara vez se resuelve en 7 días sin un tratamiento eficaz.
Un tratamiento tomado pronto alivia antes. Para más detalles, lee cuánto dura un ataque de gota.
Posibles complicaciones
A corto plazo:
- Extensión de la inflamación alrededor de la articulación
- Infección asociada (rara, pero hay que descartarla si hay fiebre)
A largo plazo, si la gota no se trata:
- Daño articular crónico
- Formación de tofos (depósitos de urato bajo la piel)
- Cálculos renales y afectación del riñón
La gota es una enfermedad crónica: según la revisión de Dalbeth et al. (2021), un tratamiento hipouricemiante a largo plazo, como el alopurinol, disuelve los cristales y acaba previniendo las crisis y los tofos.
Para más información sobre cómo manejar las crisis, consulta nuestra guía sobre cómo aliviar rápidamente una crisis de gota.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto dura una crisis de gota?
No hay una duración fija. Sin tratamiento, el dolor suele bajar al cabo de unos días, pero una crisis rara vez desaparece en una semana (Bellamy et al., 1987). Un tratamiento tomado pronto alivia antes.
¿Se puede caminar durante una crisis de gota?
Durante la fase más dolorosa conviene dejar la articulación en reposo y no forzarla. Vuelve a caminar poco a poco, a medida que el dolor disminuye.
¿Hay que aplicar calor o frío?
Frío. El hielo, envuelto en un paño y en sesiones cortas, alivia el dolor; el ACR lo recomienda de forma condicional como complemento del tratamiento. Evita el calor durante la crisis.
¿Qué alimentos hay que evitar durante una crisis?
Durante una crisis, evita los alimentos ricos en purinas: vísceras, marisco, anchoas, sardinas, caza. Evita el alcohol (también el vino) y las bebidas azucaradas. Bebe agua con regularidad.
¿Puede repetirse una crisis de gota?
Sí, las recaídas son frecuentes si el ácido úrico sigue demasiado alto. Un tratamiento de fondo que baja el ácido úrico, cuando está indicado, hace que las crisis sean menos frecuentes. Háblalo con tu médico.
¿Cuándo se puede retomar la actividad normal?
Cuando el dolor ha desaparecido y la articulación vuelve a moverse con normalidad. El plazo varía de una crisis a otra y según lo rápido que se empiece el tratamiento.
